Soy Yo, con el anhelo de comunicarme contigo y compartirte todo lo que he escrito, o parte de ello.
Quiero que conozcas este Blog de Poesía, ya que es ella la que me trae los mejores momentos de vida.
¡COMPÁRTELA! con todos los posibles lectores.
Las experiencias que plasman estas líneas son momentos álgidos de mi pequeñez.
Soy Yo y quiero que también Tú lo seas, se Tú en la medida de tus posibilidades, enfrentando tu mayor límite: el futuro.
Hoy te presento esta poesía como la esperanza del futuro.

CARTA A DIOS
Dios, presente.
Dios, hace mucho que no te hablo.
Dios, hace mucho que no te rezo.
Mas no te des por enfadado, ya que de niño, aunque engañado, te dediqué demasiado de mi tiempo.
Mas ayer, cuando ví a mi pueblo ante tu altar, ¡de rodillas suplicante!, ayer que lo vi con las rodillas lastimadas para llegar a Tí cumpliéndote una manda. Ayer que lo vi pobre y mascilento, ¡sin haber comido!, pero a tus piés postrado. Ayer, me decidí a escribirte esta carta.
¡Te la pongo en papel para que no la heches al olvido!, como haces con las súplicas del pueblo. Supongo que debes tener mucho trabajo, pues muchos son los que gimen y se quejan. Pero, por favor, no la mueles, y dinos que nos es cierto.
Señor: ¿de qué lado estás? ¿Con los ricos?, ¡o con nosotros!
Si deveras estás con nosotros, aclara que no recibes nada de la limosna de la Iglesia; denuncia que éstas se usan para que los curas sigan aumentando sus barrigas, para que sigan viviendo en la opulencia, para que sigan adornando sus casas: las iglesias.
Aclara que muchos de los que se dicen representantes tuyos en la tierra, ¡son basura!, de esa que no sirve ni para abono; que son seres humanos que comercian y aprovechan tu nombre para vender bonos de salvación, bonos guadalupanos que Tú no haz autorizado.
¡Aclara tu posición!, y saca un desplegado en el periódico.
Explica que no es cierto que Tú eliges a los Papas, que no estás de acuerdo que vivan como reyes a costa del sudor de los humanos.
Haz un llamado mundial a someter el orden; incítanos a los pobres a la lucha por lo que es nuestro; desmiente con hechos lo que dicen: pues que eres socio del Banco de Comercio.
¡Usa tu poder para difundir las ideas socialistas!, esas que están siendo crucificadas por los ricos, ¡manifíestate, pues!, del lado de nosotros.
Aclara que el infierno está en la tierra, que el azufre son jalados junto al olor de la casa del obrero. Aclara que los perros de los ricos ¡son perros! y es injusto que uno de ellos coma más que toda una familia de los pobres, y que esa injusticia existe no porque Tú quieres, ¡sino porque hay aquí, en la tierra, un infierno creado por la explotación del hombre por el hombre!
¡Dinos que nos es cierto que hay que sufrir aquí en la tierra para ganar el cielo! Que al contrario, que con lucha, con trabajo y con justicia tenemos que convertir la tierra en paraíso, ¡sí!, en paraíso, en una parte del cielo.
Cuando hagas todo esto, volveré a creer en tí, porque ahora, discúlpame, pero ya no te creo.
Es una poesía exclente, muestra un deseo fallido o una ilusión encontrada falsa ante una realidad cruenta.
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