
Manuel Castells, Comunicación y poder, Madrid, Alianza Editorial, 2009, 670 págs.
(Castells le dedica su libro a Nicos Poulantzas por la teoría del poder de su amigo).
El libro trata sobre las relaciones de poder mediante la gestión de los procesos de comunicación y de cómo los sujetos sociales que buscan el cambio social pueden modificar esas relaciones influyendo en la mente colectiva.
Castells se remite a lo que ya nos ha dicho en otros libros: la estructura social que constituye a la sociedad de principios del siglo XXI es la sociedad red. Una red es un conjunto de nodos interconectados, y las redes procesan flujos. Los flujos son corrientes de información entre nodos. Las redes compiten o cooperan entre sí. Son complejas estructuras de comunicación. La sociedad red es una estructura social multidimensional en la que redes de diferentes clases tienen distintas lógicas para crear valor. Valor es lo que las instituciones dominantes de la sociedad deciden que sea. La definición de lo que constituye valor depende de la especificidad de la red. El valor es una expresión de poder. Los discursos son combinaciones de conocimiento y lenguaje.
En la red la política es fundamentalmente una política mediática. También hay redes de comunicación horizontales. Recuerda que el mensaje es eficaz si el receptor está dispuesto a recibirlo, si se puede identificar al mensajero, y si éste es de fiar (p.22).
El cambio social y político siempre se ha llevado a cabo en todas partes y en todas épocas a partir de miles de acciones gratuitas y, en ocasiones, inútilmente heroicas (p23). Gotas de lluvia terminan por inundar los bastiones de la opresión.
El poder no es una cosa sino una relación; y hay poder que resiste.
La forma esencial del poder está en la capacidad para moldear la mente.
El poder se basa en el control de la comunicación y la información. El contrapoder depende de si puede romper ese control.
El poder es el proceso fundamental de la sociedad, la cual se define en torno a valores e instituciones. Lo que valora e institucionaliza está definido por relaciones de poder. “El poder es la capacidad relacional que permite a un actor social influir de forma asimétrica en las decisiones de otros actores de modo que se favorezca la voluntad, los intereses y los valores del actor que tiene el poder” (p33). La dominación es el poder que reside en las instituciones de la sociedad. El acceso constitucional a la capacidad de coacción y el acceso a los recursos comunicativos que permiten coproducir significado se complementan para establecer relaciones de poder (p36). Las relaciones de poder existen en estructuras sociales concretas espacio temporales. Hay que identificar redes de poder socioespaciales (locales, nacionales y globales). Lo global influye en lo local y viceversa. Las relaciones de poder están imbricadas en la construcción social del espacio y del tiempo. Espacio es el soporte material de las prácticas sociales simultáneas. El espacio de los flujos no carece de lugares (nodos y redes: lugares conectados). En el espacio de de flujos los lugares adquieren significado y su función por el papel nodal que desempeñan en la red a la que pertenecen. El tiempo se define como sucesión de prácticas. En las instituciones hay organización del tiempo (tiempo disciplinario). En la sociedad red se comprime el tiempo y difumina la secuencia de las prácticas sociales (pasado, presente y futuro están en un orden no sucesivo sino aleatorio). Por ejemplo, el movimiento ecologista propone vivir el tiempo con una perspectiva cronológica de largo plazo.
En la sociedad de inicios del siglo XXI hay trabajadores autoprogramables y trabajadores genéricos, ejecutantes. En los primeros radica la innovación, y los segundos sólo obedecen instrucciones.
Hay una globalización cultural, con la aparición de un conjunto de valores y creencias que se comparten en todo el mundo. Existe una identificación cultural, es decir conjuntos de valores y creencias específicos de determinados grupos. Hay tendencias individualistas y también comunalistas. Las sociedades son construcciones culturales. La cultura es el conjunto de valores y creencias que dan forma, orientan y motivan el comportamiento de las personas. La cultura común de la sociedad red es una cultura de protocolos que permite la comunicación entre diferentes culturas. La sociedad red trabaja con una multiplicidad de culturas. Se comparte el valor de la comunicación. Se basa no en el contenido sino en el proceso. Las identidades culturales se convierten en trincheras de autonomía.
El fundamento de todo Estado es la fuerza. El Estado es un elemento estratégico para el ejercicio de poder. El territorio es una de las características del Estado. Una nación es una comunidad de sentimiento que puede manifestarse en un Estado propio. El Estado define la ciudadanía confiriendo derechos y exigiendo obligaciones a sus súbditos. Los estados han construido una red densa de instituciones internacionales. El poder no puede reducirse al Estado.
El poder en la sociedad red global radica en varias formas de poder distintas: poder de conectar en la red, poder de la red, poder en red y poder de crear redes. Hay control de los puntos de conexión entre diferentes redes. Las relaciones de poder son específicas en cada red. Pero también hay contrapoder en la sociedad red. “La acción colectiva de los movimientos sociales, en sus diferentes formas, pretende introducir nuevas instituciones y códigos en los programas de redes” (p79). La resistencia al poder de las redes [de los de arriba] se lleva a cabo por redes [de los de abajo]. El poder gobierna y el contrapoder combate. Los proyectos alternativos deben pasar por las redes de comunicación.
Castells constata la tendencia hacia la corporatización y concentración de los medios. Una audiencia fragmentada consume programas personalizados, pero sigue siendo un receptor subordinado. No obstante, hay capacidad de las personas para modificar el significado de los mensajes que los interpretan de acuerdo con sus marcos culturales. Pero esto no quiere decir que el sujeto no se vea influido o engañado, pero la construcción de significados es compleja. La audiencia es pasiva y activa al mismo tiempo.
Castells se basa en estudios sobre el cerebro y sobre investigaciones de neurociencias. La comunicación se produce activando las mentes para compartir significado. La mente es un proceso, no un órgano. Las emociones y los sentimientos tienen un importante papel en el comportamiento social. Las emociones básicas son el miedo, el asco, la sorpresa, la tristeza, la alegría y la ira. Procesamos acontecimientos. El cerebro procesa con metáforas. La acción humana se produce por medio “de un proceso de toma de decisiones en el que intervienen emociones, sentimientos y razonamientos” (p198). Las personas tienden a seleccionar la información que favorezca aquella decisión que se sienten inclinados a tomar (p199).
La persuasión política tiene que ver con redes y narraciones. El cerebro político es un cerebro emocional. Las elecciones tienen que ver con los estados mentales de los votantes. El poder se construye en las redes neuronales del cerebro. “La cognición política ha sido un factor decisivo en la evolución de la humanidad, fomentando la cooperación y la toma de decisiones colectivas en la búsqueda de la supervivencia y el bienestar” (p202). Hay integración entre la cognición y emoción en la toma de decisiones políticas. La cognición política está moldeada por las emociones. Emociones fuertes disparan mecanismos de alerta que aumentan la importancia de la evaluación racional de la decisión. Las emociones más importantes para el comportamiento político son el entusiasmo (o depresión) y el miedo. La ansiedad es una respuesta a una amenaza externa sobre la que la persona amenazada apenas tiene control. La ira es una respuesta a un acontecimiento negativo que contradice un deseo. La ira lleva a procesar los acontecimientos de forma imprudente (se asumen riesgos). La ansiedad se relaciona con la evitación (se evitan riesgos). En una situación de gran amenaza la ansiedad lleva a procesar la información. Cuando la ira se dirige hacia un candidato que antes gustaba se produce la aversión. Cuando la gente busca información empieza con sus valores y después trata de hallar información que los confirme.
Los seres humanos establecen coaliciones en torno a características comunes. Las ideas contradictorias reducen la participación. Las emociones que están en juego en la lucha política son el miedo y la esperanza. Se trata de inspirar esperanza en un candidato y miedo al contrincante. El entusiasmo es una evaluación positiva. Hay un alto componente emocional en las campañas políticas. Hay conexión entre la emoción y el pensamiento decidió en el proceso de toma de decisiones políticas. Influyen más los sentimientos hacia los candidatos y los partidos. Los temas políticos se vuelven importantes cuando despiertan sentimientos entre los votantes. La publicidad que provoca entusiasmo moviliza a los votantes, pero también los polariza. Las que provocan miedo tienden a erosionar el apoyo al contrario, pero el temor también puede desmovilizar a los votantes. Los ciudadanos más informados son los que más responden a los llamamientos emocionales. La emoción no sustituye al análisis en el proceso de toma de decisiones, pero es un factor que activa. Las emociones son un canal para transmitir argumentos. Las emociones despiertan el razonamiento, enmarcan la comprensión y movilizan la acción. Pero los mensajes emocionales varían según el contexto en el que se reciben.
La gente tiende a creer lo que quiere creer. Hay que tener en cuenta los valores, las disposiciones del grupo, los intereses materiales personales. Las personas suelen ser más críticas a la hora de evaluar hechos que contradicen sus creencias, pero hay una selectividad sesgada en esa crítica.
Los intereses económicos no afectan en gran medida a las pautas del voto, excepto cuando dichos intereses representan sus valores y creencias; pero esto no es así cuando hay una severa crisis económica o se produce un acontecimiento que altera profundamente la vida cotidiana. Lo fundamental será la respuesta emocional y no el cálculo razonado sobre cómo responder mejor a la crisis. En lo electoral los valores modelan las decisiones de los ciudadanos con más frecuencia que sus intereses. La gente vota al candidato que le provoca sentimientos adecuados, no al que mejor argumente. Las creencias son factor clave en la conducta política. Las creencias están condicionadas por lo que la gente desea. Las imágenes pueden actuar como fuente de estímulos equivalente a las experiencias vividas.
El miedo al daño individual interactúa en la percepción del daño potencial. El conocimiento de asuntos políticos está relacionado con la cobertura que le dan los medios. Cuando más se habla de un asunto es posible que la gente se base en esa información para hacer sus evaluaciones. Los medios seleccionan y resaltan algunos aspectos de los acontecimientos (enmarcan) para promover una determinada interpretación. Hay sesgos. Se puede pasar de la desinformación a la mistificación.
El poder se construye conformando la toma de decisiones por coacción o por construcción del significado o lo los dos a la vez. Mediante la activación de redes de asociación entre acontecimientos e imágenes mentales por medio de los procesos de comunicación el poder opera con un a dinámica multinivel en la que la forma en que sentimos estructura la forma en que pensamos, y así la forma en que actuamos (p259).
Se construye el poder por medio de la construcción de imágenes. Se moldean mentes construyendo significados por medio de la creación de imágenes. Los medios son la forma de comunicación masiva. La política se hace mediática. Los mensajes, las organizaciones y los líderes que no tienen presencia mediática, no existen para el público. Los que pueden transmitir sus mensajes mediáticamente tienen posibilidades de influir en las decisiones de otros. Los medios no son un cuarto poder, sino el espacio donde se crea el poder.
Los medios no son neutrales. Los medios corporativos son un negocio, dependen de sus modelos de negocio y de sus relaciones con los actores políticos. La gente toma decisiones políticas por medio de imágenes e informaciones que se procesan en los medios. La interacción entre los medios mayoritarios e Internet es lo que caracteriza a la política mediática de la era digital.
Hay personalización de la política. Hay ataques personales y de difusión de escándalos. Existe un creciente desprestigio de los políticos porque, entre otras evidencias, se la pasan denigrándose.
“Si los procedimientos formales de la representación política dependen de la asignación informal del poder de la comunicación en el sistema multimedia, no hay igualdad de oportunidades para que los actores, valores e intereses manejen los mecanismos reales de asignación de poder en el sistema político” (p392). La democracia sólo puede reconstruirse si la sociedad civil puede romper las barreras corporativas, burocráticas y tecnológicas de la construcción de imágenes políticas.
El cambio social es multidimensional. Es contingente al cambio de mentalidad. Las instituciones son cristalizaciones de las prácticas sociales de momentos anteriores. Esas prácticas están enraizadas en las relaciones de poder. El cambio cultural es un cambio de valores y creencias procesados en la mente humana en una escala lo suficientemente grande como para afectar a la sociedad en su conjunto. Ningún proceso de cambio social es general e instantáneo. Los cambios son el resultado de la voluntad de actores sociales.
(Castells le dedica su libro a Nicos Poulantzas por la teoría del poder de su amigo).
El libro trata sobre las relaciones de poder mediante la gestión de los procesos de comunicación y de cómo los sujetos sociales que buscan el cambio social pueden modificar esas relaciones influyendo en la mente colectiva.
Castells se remite a lo que ya nos ha dicho en otros libros: la estructura social que constituye a la sociedad de principios del siglo XXI es la sociedad red. Una red es un conjunto de nodos interconectados, y las redes procesan flujos. Los flujos son corrientes de información entre nodos. Las redes compiten o cooperan entre sí. Son complejas estructuras de comunicación. La sociedad red es una estructura social multidimensional en la que redes de diferentes clases tienen distintas lógicas para crear valor. Valor es lo que las instituciones dominantes de la sociedad deciden que sea. La definición de lo que constituye valor depende de la especificidad de la red. El valor es una expresión de poder. Los discursos son combinaciones de conocimiento y lenguaje.
En la red la política es fundamentalmente una política mediática. También hay redes de comunicación horizontales. Recuerda que el mensaje es eficaz si el receptor está dispuesto a recibirlo, si se puede identificar al mensajero, y si éste es de fiar (p.22).
El cambio social y político siempre se ha llevado a cabo en todas partes y en todas épocas a partir de miles de acciones gratuitas y, en ocasiones, inútilmente heroicas (p23). Gotas de lluvia terminan por inundar los bastiones de la opresión.
El poder no es una cosa sino una relación; y hay poder que resiste.
La forma esencial del poder está en la capacidad para moldear la mente.
El poder se basa en el control de la comunicación y la información. El contrapoder depende de si puede romper ese control.
El poder es el proceso fundamental de la sociedad, la cual se define en torno a valores e instituciones. Lo que valora e institucionaliza está definido por relaciones de poder. “El poder es la capacidad relacional que permite a un actor social influir de forma asimétrica en las decisiones de otros actores de modo que se favorezca la voluntad, los intereses y los valores del actor que tiene el poder” (p33). La dominación es el poder que reside en las instituciones de la sociedad. El acceso constitucional a la capacidad de coacción y el acceso a los recursos comunicativos que permiten coproducir significado se complementan para establecer relaciones de poder (p36). Las relaciones de poder existen en estructuras sociales concretas espacio temporales. Hay que identificar redes de poder socioespaciales (locales, nacionales y globales). Lo global influye en lo local y viceversa. Las relaciones de poder están imbricadas en la construcción social del espacio y del tiempo. Espacio es el soporte material de las prácticas sociales simultáneas. El espacio de los flujos no carece de lugares (nodos y redes: lugares conectados). En el espacio de de flujos los lugares adquieren significado y su función por el papel nodal que desempeñan en la red a la que pertenecen. El tiempo se define como sucesión de prácticas. En las instituciones hay organización del tiempo (tiempo disciplinario). En la sociedad red se comprime el tiempo y difumina la secuencia de las prácticas sociales (pasado, presente y futuro están en un orden no sucesivo sino aleatorio). Por ejemplo, el movimiento ecologista propone vivir el tiempo con una perspectiva cronológica de largo plazo.
En la sociedad de inicios del siglo XXI hay trabajadores autoprogramables y trabajadores genéricos, ejecutantes. En los primeros radica la innovación, y los segundos sólo obedecen instrucciones.
Hay una globalización cultural, con la aparición de un conjunto de valores y creencias que se comparten en todo el mundo. Existe una identificación cultural, es decir conjuntos de valores y creencias específicos de determinados grupos. Hay tendencias individualistas y también comunalistas. Las sociedades son construcciones culturales. La cultura es el conjunto de valores y creencias que dan forma, orientan y motivan el comportamiento de las personas. La cultura común de la sociedad red es una cultura de protocolos que permite la comunicación entre diferentes culturas. La sociedad red trabaja con una multiplicidad de culturas. Se comparte el valor de la comunicación. Se basa no en el contenido sino en el proceso. Las identidades culturales se convierten en trincheras de autonomía.
El fundamento de todo Estado es la fuerza. El Estado es un elemento estratégico para el ejercicio de poder. El territorio es una de las características del Estado. Una nación es una comunidad de sentimiento que puede manifestarse en un Estado propio. El Estado define la ciudadanía confiriendo derechos y exigiendo obligaciones a sus súbditos. Los estados han construido una red densa de instituciones internacionales. El poder no puede reducirse al Estado.
El poder en la sociedad red global radica en varias formas de poder distintas: poder de conectar en la red, poder de la red, poder en red y poder de crear redes. Hay control de los puntos de conexión entre diferentes redes. Las relaciones de poder son específicas en cada red. Pero también hay contrapoder en la sociedad red. “La acción colectiva de los movimientos sociales, en sus diferentes formas, pretende introducir nuevas instituciones y códigos en los programas de redes” (p79). La resistencia al poder de las redes [de los de arriba] se lleva a cabo por redes [de los de abajo]. El poder gobierna y el contrapoder combate. Los proyectos alternativos deben pasar por las redes de comunicación.
Castells constata la tendencia hacia la corporatización y concentración de los medios. Una audiencia fragmentada consume programas personalizados, pero sigue siendo un receptor subordinado. No obstante, hay capacidad de las personas para modificar el significado de los mensajes que los interpretan de acuerdo con sus marcos culturales. Pero esto no quiere decir que el sujeto no se vea influido o engañado, pero la construcción de significados es compleja. La audiencia es pasiva y activa al mismo tiempo.
Castells se basa en estudios sobre el cerebro y sobre investigaciones de neurociencias. La comunicación se produce activando las mentes para compartir significado. La mente es un proceso, no un órgano. Las emociones y los sentimientos tienen un importante papel en el comportamiento social. Las emociones básicas son el miedo, el asco, la sorpresa, la tristeza, la alegría y la ira. Procesamos acontecimientos. El cerebro procesa con metáforas. La acción humana se produce por medio “de un proceso de toma de decisiones en el que intervienen emociones, sentimientos y razonamientos” (p198). Las personas tienden a seleccionar la información que favorezca aquella decisión que se sienten inclinados a tomar (p199).
La persuasión política tiene que ver con redes y narraciones. El cerebro político es un cerebro emocional. Las elecciones tienen que ver con los estados mentales de los votantes. El poder se construye en las redes neuronales del cerebro. “La cognición política ha sido un factor decisivo en la evolución de la humanidad, fomentando la cooperación y la toma de decisiones colectivas en la búsqueda de la supervivencia y el bienestar” (p202). Hay integración entre la cognición y emoción en la toma de decisiones políticas. La cognición política está moldeada por las emociones. Emociones fuertes disparan mecanismos de alerta que aumentan la importancia de la evaluación racional de la decisión. Las emociones más importantes para el comportamiento político son el entusiasmo (o depresión) y el miedo. La ansiedad es una respuesta a una amenaza externa sobre la que la persona amenazada apenas tiene control. La ira es una respuesta a un acontecimiento negativo que contradice un deseo. La ira lleva a procesar los acontecimientos de forma imprudente (se asumen riesgos). La ansiedad se relaciona con la evitación (se evitan riesgos). En una situación de gran amenaza la ansiedad lleva a procesar la información. Cuando la ira se dirige hacia un candidato que antes gustaba se produce la aversión. Cuando la gente busca información empieza con sus valores y después trata de hallar información que los confirme.
Los seres humanos establecen coaliciones en torno a características comunes. Las ideas contradictorias reducen la participación. Las emociones que están en juego en la lucha política son el miedo y la esperanza. Se trata de inspirar esperanza en un candidato y miedo al contrincante. El entusiasmo es una evaluación positiva. Hay un alto componente emocional en las campañas políticas. Hay conexión entre la emoción y el pensamiento decidió en el proceso de toma de decisiones políticas. Influyen más los sentimientos hacia los candidatos y los partidos. Los temas políticos se vuelven importantes cuando despiertan sentimientos entre los votantes. La publicidad que provoca entusiasmo moviliza a los votantes, pero también los polariza. Las que provocan miedo tienden a erosionar el apoyo al contrario, pero el temor también puede desmovilizar a los votantes. Los ciudadanos más informados son los que más responden a los llamamientos emocionales. La emoción no sustituye al análisis en el proceso de toma de decisiones, pero es un factor que activa. Las emociones son un canal para transmitir argumentos. Las emociones despiertan el razonamiento, enmarcan la comprensión y movilizan la acción. Pero los mensajes emocionales varían según el contexto en el que se reciben.
La gente tiende a creer lo que quiere creer. Hay que tener en cuenta los valores, las disposiciones del grupo, los intereses materiales personales. Las personas suelen ser más críticas a la hora de evaluar hechos que contradicen sus creencias, pero hay una selectividad sesgada en esa crítica.
Los intereses económicos no afectan en gran medida a las pautas del voto, excepto cuando dichos intereses representan sus valores y creencias; pero esto no es así cuando hay una severa crisis económica o se produce un acontecimiento que altera profundamente la vida cotidiana. Lo fundamental será la respuesta emocional y no el cálculo razonado sobre cómo responder mejor a la crisis. En lo electoral los valores modelan las decisiones de los ciudadanos con más frecuencia que sus intereses. La gente vota al candidato que le provoca sentimientos adecuados, no al que mejor argumente. Las creencias son factor clave en la conducta política. Las creencias están condicionadas por lo que la gente desea. Las imágenes pueden actuar como fuente de estímulos equivalente a las experiencias vividas.
El miedo al daño individual interactúa en la percepción del daño potencial. El conocimiento de asuntos políticos está relacionado con la cobertura que le dan los medios. Cuando más se habla de un asunto es posible que la gente se base en esa información para hacer sus evaluaciones. Los medios seleccionan y resaltan algunos aspectos de los acontecimientos (enmarcan) para promover una determinada interpretación. Hay sesgos. Se puede pasar de la desinformación a la mistificación.
El poder se construye conformando la toma de decisiones por coacción o por construcción del significado o lo los dos a la vez. Mediante la activación de redes de asociación entre acontecimientos e imágenes mentales por medio de los procesos de comunicación el poder opera con un a dinámica multinivel en la que la forma en que sentimos estructura la forma en que pensamos, y así la forma en que actuamos (p259).
Se construye el poder por medio de la construcción de imágenes. Se moldean mentes construyendo significados por medio de la creación de imágenes. Los medios son la forma de comunicación masiva. La política se hace mediática. Los mensajes, las organizaciones y los líderes que no tienen presencia mediática, no existen para el público. Los que pueden transmitir sus mensajes mediáticamente tienen posibilidades de influir en las decisiones de otros. Los medios no son un cuarto poder, sino el espacio donde se crea el poder.
Los medios no son neutrales. Los medios corporativos son un negocio, dependen de sus modelos de negocio y de sus relaciones con los actores políticos. La gente toma decisiones políticas por medio de imágenes e informaciones que se procesan en los medios. La interacción entre los medios mayoritarios e Internet es lo que caracteriza a la política mediática de la era digital.
Hay personalización de la política. Hay ataques personales y de difusión de escándalos. Existe un creciente desprestigio de los políticos porque, entre otras evidencias, se la pasan denigrándose.
“Si los procedimientos formales de la representación política dependen de la asignación informal del poder de la comunicación en el sistema multimedia, no hay igualdad de oportunidades para que los actores, valores e intereses manejen los mecanismos reales de asignación de poder en el sistema político” (p392). La democracia sólo puede reconstruirse si la sociedad civil puede romper las barreras corporativas, burocráticas y tecnológicas de la construcción de imágenes políticas.
El cambio social es multidimensional. Es contingente al cambio de mentalidad. Las instituciones son cristalizaciones de las prácticas sociales de momentos anteriores. Esas prácticas están enraizadas en las relaciones de poder. El cambio cultural es un cambio de valores y creencias procesados en la mente humana en una escala lo suficientemente grande como para afectar a la sociedad en su conjunto. Ningún proceso de cambio social es general e instantáneo. Los cambios son el resultado de la voluntad de actores sociales.
Los movimientos sociales son los actores que aspiran al cambio cultural. Las políticas insurgentes son los procesos que aspiran al cambio político en discontinuidad con la lógica de las instituciones políticas. Las políticas insurgentes provocan la transición entre el cambio cultural y el cambio político mediante la incorporación de sujetos movilizados por el cambio cultural y el cambio político a un sistema político al que no pertenecían anteriormente. Nadie puede predecir el resultado de los movimientos sociales. Cualquier cambio estructural en los valores institucionalizados en una determinada sociedad es el resultado de movimientos sociales. El cambio social es el cambio que la gente espera alcanzar al movilizarse.
Los movimientos sociales se forman comunicando mensajes de rabia y esperanza. La estructura concreta de comunicación de una sociedad conforma en gran medida los movimientos sociales.
El espacio público es el espacio de la interacción social y significativa donde las ideas y los valores se forman, se transmiten, se respaldan y combaten. Las redes de comunicación multimodal constituyen el espacio público de la sociedad red. El cambio social requiere de la reprogramación de las redes de comunicación en cuanto a sus códigos culturales y valores que trasmiten. Los movimientos sociales y las políticas insurgentes pueden entrar al espacio público por medio de comunicación horizontal y aun a los medios mayoritarios, pero deben adaptarse al lenguaje de esos medios. Hay movimientos e construcción de conciencia ecologista y el movimiento por una globalización justa. Hay nuevos movimientos espontáneos que pueden presionar y transformar la indignación en políticas insurgentes aprovechando la conexión de los teléfonos móviles.
Castells estudia los movimientos globales contra la globalización capitalista. “Actuando sobre los códigos culturales que enmarcan la mente, los movimientos sociales ofrecen la posibilidad de crear otro mundo diferente” (p530). Esos movimientos introducen nuevas fuentes para la toma de decisiones. “Cuanto más grande sea la autonomía de los sujetos comunicadores respecto a los controladores de los nodos de comunicación sociales, mayores serán las oportunidades para introducir mensajes que cuestionen los valores dominantes y los intereses en las redes de comunicación” (p531).
El poder se ejerce construyendo significados en la mente humana. La capacidad para emplear con éxito la violencia o la intimidación /estatal/ requiere el enmarcado individual y colectivo de las mentes. “En sociedades en las que las instituciones se vuelven disfuncionales por haber sido ocupadas por redes criminales, la policía se convierte en una amenaza para los ciudadanos honrados, que organizan su vida lo más lejos posible de los pasillos del Estado” (p536).
La construcción simbólica depende de mensajes y marcos mentales creados y defendidos en las redes de comunicación multimedia. Pero el nuevo sistema de comunicación es versátil, diversificado y abierto.
El poder no residen en las redes de comunicación y en las empresas propietarias. Porque las redes de comunicación son los mensajero y no el mensaje, aunque sí condicionan el formateo y la distribución del mensaje. El emisor del mensaje está en el origen de la construcción de significado. Mente colectiva es el conjunto cultural en el que se recibe el mensaje. Las redes de comunicación multimedia ejercen el poder de la red sobre los mensajes que transmiten, pero la diversidad de formatos es la norma, por lo que los estándares han pasado a un segundo plano como fuente de poder de la red. En el poder de la red de los medios de comunicación de masas, el mensaje es reformateado a la audiencia en función de la estrategia empresarial. Las redes multimedia en cuanto estructuran de comunicación no tienen el poder de conectar en red sino que dependen de las decisiones de sus programadores. Se deja entrar un mensaje mediante filtro de acceso.
El poder en red, diferente del poder de la red y del poder de conectar en red, es la forma que ejercen determinados nodos sobre otros nodos dentro de la red. En las redes de comunicación esto se traduce en el poder de establecer la agenda.
El poder para crear redes es la capacidad de configurar y programar una red (propietarios y directivos de los medios de comunicación). Ellos deciden el contenido y el formato de la comunicación. El poder de crear redes está en manos de unos cuantos conglomerados.
Castells insiste en que poder es la capacidad relacional para imponer la voluntad y los valores de unos cuantos actores sociales sobre los demás. Los dueños de las redes empresariales multimedia globales ostentan el poder de la sociedad red porque programan la red fundamental: la metared de comunicación, las redes que procesan los materiales ideales con los que sentimos, vivimos, pensamos, presentamos nuestras ideas y luchamos. Pero de abajo puede surgir la capacidad de producir mensajes que desafíen el control empresarial de las comunicaciones y puede cambiar las relaciones de poder en la esfera de la comunicación. No obstante, hay una competencia desigual.
Las relaciones de poder entre las redes empresariales multimedia y la sociedad en su conjunto giran alrededor de la conformación de la producción cultural según la voluntad, los valores y los intereses de los dueños de las compañías y de sus patrocinadores.
Las redes de comunicación son esenciales para la construcción del poder (y el contrapoder) político. Los dueños de las redes de comunicación empresariales también suministran a otros actores sociales las plataformas para la construcción de significados.
Pero los metaprogramadores, los que producen el mensaje, son actores políticos. Esos actores políticos dependen de los actores cuyos valores e intereses representan.
La política mediática es el mecanismo fundamental por el que se accede al poder político y al diseño de políticas; y los propietarios de los medios de comunicación no son quienes diseñan y establecen los programas políticos. La política mediática es el interfaz dinámico entre las redes políticas y las redes de los medios de comunicación.
La sociedad red es ahora una sociedad capitalista. Las redes de comunicación son en su mayoría propiedad de redes empresariales multimedia que las dirigen. El núcleo de las redes de comunicación globales está conectado y depende en gran medida de empresas que dependen de los inversores y de los mercados financieros. El mercado financiero global es en sí mismo una red. Las instituciones financieras y los mercados financieros dependen de los flujos de información generados, formateados y difundidos por las redes de comunicación. Las redes multimedia dependen de las redes financieras, y las redes financieras globales operan procesando señales producidas y distribuidas en las redes multimedia globales. Están íntimamente conectadas. Pero la metared de finanzas y medios es dependiente de otras grandes redes: la política, la de producción cultural, la militar, la del crimen organizado global, etc.
El poder es multidimensional y se construye en torno a redes programadas en cada ámbito de la actividad humana según los intereses y valores de los actores empoderados. Pero todas las redes de poder lo ejercen influyendo en la mente humana principalmente por medio de redes multimedia de comunicación de masas. Las redes de comunicación son las redes fundamentales para la construcción de poder en la sociedad.
Las redes de poder de diferentes ámbitos de la actividad humana están conectadas entre sí. La red de poder construida en torno al estado y al sistema político sí desempeña un papel fundamental en la red global de poder. El funcionamiento estable del sistema y la reproducción de las relaciones de poder en todas las redes dependen, en última instancia, de las funciones de coordinación y regulación del Estado del sistema político. Por medio del estado las diferentes formas de ejercicio del poder en las distintas esferas sociales se relacionan con el monopolio de la violencia. Las redes de comunicación procesan la construcción de significado sobre la que se asienta el poder, el Estado constituye la red predeterminada para que funcionen adecuadamente todas las demás redes de poder.
El poder en la sociedad red lo ostentan los programadores y los enlaces, están representados por actores sociales, pero no son individuos, sino redes.
Hay que encontrar la configuración reticular concreta de actores, intereses y valores que establecen sus estrategias de construcción de poder mediante la conexión de sus redes de poder con las redes de comunicación masas, donde origina la construcción de significado en la mente pública. Son redes de actores que ejercen el poder en sus respectivas áreas de influencia por medio de las redes que construyen en torno a sus intereses. Hay una centralidad de las redes de comunicación para llevar a cabo el proceso de construcción de poder de cada red. La conexión de diferentes redes es una fuente fundamental de poder.
El poder se ejerce mediante la programación e interconexión de redes. El contrapoder debe reprogramar las redes en torno a intereses y valores alternativos. “Participando en la producción cultural de los medios de comunicación de masas y desarrollando redes independientes de comunicación horizontal, los ciudadanos de la Era de la Información son capaces de inventar nuevos programas para sus vidas con los materiales de sus sufrimientos, miedos, sueños y esperanzas” (p552). Construyen sus proyectos compartiendo su experiencia. Hay que conocer las formas de poder en la sociedad red para poder neutralizar el ejercicio injusto de dicho poder. Hay que buscar el poder en las conexiones entre redes de comunicación empresariales, financieras, de la industria cultural, redes tecnológicas, políticas… Examinar sus interconexiones globales y sus operaciones locales. “Desconecte lo que no entienda y reconecte lo que tenga sentido para usted” (p552). La construcción independiente de significado sólo puede llevarse a cabo si conservamos esas redes de comunicación que Internet ha hecho posibles.
Si se piensa de otra manera, las redes funcionarán de otra manera…
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